Más que la moda en sí, es el estilo la última obsesión. El estilo, el estilo… ¿qué es el estilo? ¿Dónde está? ¿Sirve para algo? Ya no se trata de tener la mejor ropa, la más buena o la más cara, sino de tener estilo. De “saber llevar” la ropa, ya se trate de un poncho de plástico hecho con una bolsa de Mercadona o un traje de Tom Ford. “El estilo no se puede comprar”, “o se tiene o no se tiene”, dicen, lo cual hace que el asunto sea mucho más estresante. Los blogs de street style han acelerado el fenómeno, y han creado nuevas estrellas, que fotografían y/o se dejan fotografiar allá donde van. Y van a muchos sitios. Como todo, esto tuvo una eclosión, una expansión y un auge. Ahora tocan quizá estamos en la fase de saturación o tal vez en la de decadencia. Y yo, que siempre llego tarde a todo, aún no he fotografiado nadie, ni nadie ha querido hacerme una foto a mí. Igual no tengo estilo. A lo mejor es eso.









