domingo, 21 de marzo de 2010

quiero y no puedo

¿Es cierto eso de que los pañuelos de Alexander McQueen, esos ya clásicos estampados con calaveras, se cotizan de segunda mano a muchas veces su precio de venta habitual? Mmmmm, en el escaparate de Jean-Pierre Bua tienen alguno, quizá comprarlos para luego revenderlos sea hacer un buen negocio... De hecho, hasta hace bien poco tenían también una estupenda bufanda "calaverada" que estuve a punto de comprar. No lo hice, primero, porque el calaverismo, por muy McQueen que sea no es mi estilo y, segundo, porque he intentado no ser, en la medida de lo posible, consumidor aspiracional, ni pretender disfrazarlo de otra cosa. Tarea difícil. La moda, y más a esos niveles, y más para los que no nadamos en millones, es aspiración pura. Ganas de ser parte del mundo de Balenciaga, de Prada o de Coco (Chanel, o Rocha, lo mismo da), a través de ítems que nos permiten franquear, o creer que franqueamos, aunque sea en sueños, la barrera entre nuestra realidad y otra más perfecta, más acorde a lo que queremos ser y tener, no a lo que somos y tenemos. ¿Un pañuelo de McQueen te da acceso a ese otro mundo? ¿Y unos simples calcetines firmados por Rick Owens? ¿Hasta que punto es lícito este juego de quiero y no puedo? ¿Es divertido o simplemente frustrante, incluso patético? Y, lo que es más imporntante ¿puede uno decidir cuando quiere jugar y cuándo no?


6 comentarios:

Confusion en Madrid_Eva dijo...

Buena reflexión, yo en alguna ocasión he sentido frustación, la cosa es tener la cabeza en su sitio y no ser en este caso, nunca mejor dicho, una victima de la moda.
Invertir en objetos de deseo es gratificante, la moda es una disciplina artística, y asi hay que considerarla, yo colecciono zapatos y bolsos, no tengo un 2.55 pero no voy a permitir que eso me haga sentir mal, aunque una cosa te digo, ya tiene su lugar en el museo de la moda de mi armario.
A mi me da mal rollo todo eso de la reventa de McQueen no me mola nada, si lo admiras quédate con lo que tengas y conservarlo cual tesoro,como un buen coleccionista.
Kate Rocks!!
Muy buen buen buen post!!

Silvia GM dijo...

Ese pañuelo me trae muchos recuerdos. Compré uno muy parecido la primera vez que estuve en París.
Por supuesto no era de marca. De hecho, dudo que algún día tenga algo tan caro. por una parte porque no creo que me llegue el sueldo (xD) y por otra porque ya tendría que estar podrida de dinero para gastarme semejante pastizal.
A mí me gusta observar. Elegir. Aspirar, como tú bien has dicho.
Un beso

Javito dijo...

Todo depende de si te gusta mucho o no. Lo mismo encuentras otro que te gusta más en un mercadillo por 1 €, quien sabe...

RECIEN LLEGADA dijo...

Si te hace feliz esa arandela de Prada para llevar tus llaves compratela¡
Yo empecé con estos pequeñas cosas,construí mi pequeño mundo y ahora tengo mi universo personal.
Vender un pañuelo de MacQueen?no me parece mal¡El que peor lo tiene es el que lo compra,va a pagar de mas.
Beso:
DELIA

Anónimo dijo...

Lo importante es disfrutar de los objetos bellos, independientemente de su valor social y de lo que éstos contribuyan a crear estatus.
Disfrutar o ironizar, o ambas cosas, y sin dejarse la amex en ello!!!

659 kilómetros dijo...

La atracción del logo es indudable, pero a veces hay que saber resistirse y tener la cabeza fría antes de comprar algo que sólo vale por lo que creemos que representa. También es cierto que a veces hay que dejarse llevar un poco, ser incoherente y soñar un poco. Que a uno le haga un poco más feliz creerse un poco parte del mundo de Chanel o Gaultier, aunque en el fondo sea mentira, es de lo más respetable. Por otro lado, ¿quién no ha caído alguna vez en la trampa?